Principales claves para diversificar los riesgos invirtiendo en Bolsa.

Muchas veces hemos oído a asesores financieros y empleados de banca aconsejarnos la diversificación de nuestro dinero en diferentes activos (depósitos, fondos de inversión, letras del tesoro, acciones, bonos, inmuebles…) para poder compensar los riesgos que podría correr nuestro capital si lo invertimos en un solo producto financiero o activo físico.

Esta cuestión es extrapolable también a la Bolsa sobre todo si nuestras estrategias de inversión están encaminadas al medio y largo plazo. Del mismo modo que diversificamos la inversión de nuestros ahorros de toda la vida en diferentes productos para que unos puedan absorber las perdidas de los otros en determinados ciclos económicos (como en el caso de la crisis actual y del pinchazo de la burbuja inmobiliaria), es muy recomendable, si nuestra estrategia en bolsa es la de acumular un número de valores o acciones los suficientemente grande para poder ingresar una cantidad en dividendos que nos permita vivir o al menos complementar nuestros ingresos de una forma apreciable, no acumular nuestra inversión en bolsa en un único valor por muy fuerte y rentable que nos parezca en el presente y el pasado. Hay que entender que cualquier empresa por muy grande e importante que sea a lo largo del tiempo va a pasar por más de un momento crítico en el que su cotización y rentabilidad va a menguar hasta límites que no hubiésemos podido sospechar. Por este motivo al diversificar en diferentes valores nuestra inversión lo que lograremos es evitar estos ciclos críticos en determinados valores al compensarlos con los ciclos alcistas y de rentabilidad de las otras acciones de nuestra cartera.

Una vez expuesta esta primera reflexión sobre como amortiguar el riesgo en nuestras inversiones pasaré a explicar los diferentes criterios complementarios a la hora de plantearse una estrategia de diversificación.

1) Diversificación por sectores

Nuestra cartera debe estar repartida entre empresas de varios sectores económicos e industriales. No sólo no sabemos cuál será el sector más rentable en el futuro, sino que todos los sectores pasan en algún momento por problemas temporales, igual que sucede con las empresas de forma individual. Y si sólo tuviéramos empresas de un único sector, llegado ese momento lo pasaríamos bastante mal, como lo hemos visto con anterioridad. Aunque al final todo se arreglase y pasado el tiempo los problemas desapareciesen, si este momento crítico se corresponde con el de nuestra jubilación por ejemplo, nos veríamos con la desagradable sorpresa de que cuando más necesitamos los dividendos de nuestras acciones, este sector apenas da rentabilidad, obligándonos a vender acciones a la baja para poder afrontar los gastos que generará nuestra nueva situación. Teniendo en cuenta que a medio plazo las pensiones, como todos intuimos, cada vez van a ser menores, y en muchos casos apenas van a dar garantías de una calidad de vida digna.

Recordemos que nuestra estrategia de inversión se basa en el concepto de que el conjunto de la economía está en expansión y tiende a continuar en expansión, con los lógicos y normales altibajos que tiene la vida. Por tanto, nuestra cartera de valores debe ser una buena representación de ese conjunto de la economía. No buscamos encontrar la empresa que más subirá en los próximos meses, sino que nuestra cartera de valores sea una buena representación del conjunto de la economía, y que se mueva en el sentido que lo haga esta.

Pero, de la misma forma que veíamos al hablar del número de empresas, no se trata tampoco de acumular el mayor número de sectores posible, sino de conocer lo suficiente como para invertir en ellos a la mayor cantidad de sectores posible. Invertir en un sector que no conozcamos lo suficiente no va a reducir nuestro riesgo, sino que lo va a aumentar.

También debe tener en cuenta que dentro de cada sector puede haber subsectores. Por ejemplo, en el sector eléctrico puede haber empresas que sólo generan electricidad, otras que sólo transportan la electricidad que ha sido generada por otras empresas, etc. Puede haber unos subsectores más interesantes que otros, es algo que también hay que considerar.

2) Diversificación por empresas.

Lo más acertado es elegir varias empresas de cada sector. Tampoco hace falta invertir en todas las empresas de un sector que nos agrada. No es lo mismo que en un sector haya 3 empresas cotizadas ó 15. Si solamente hay 3 puede ser razonable comprar las 3, pero si hay 15 es igualmente razonable elegir las 3, 4 ó 6 que nos parezcan mejores.

Ahora bien, cada empresa debe ser analizada de forma individual y debe tener la suficiente calidad como para invertir en ella a largo plazo. Si un sector nos parece prometedor pero las 3 empresas que cotizan de ese sector están mediocremente gestionadas, entonces no debemos comprar ninguna de ellas. Habrá que esperar a que esas empresas den señales de mejorar lo suficiente su calidad como empresa, o a que salgan a cotizar en Bolsa otras empresas de ese sector que estén mejor gestionadas.

3) Diversificación temporal.

La diversificación temporal es mucho menos conocida que la diversificación en diferentes empresas o en diferentes sectores, pero es tan útil como ambas. Consiste en ir espaciando las compras a lo largo del tiempo. Se pueden realizar las compras a intervalos regulares de tiempo (una vez al mes, o cada dos, tres, seis meses, etc.) o de forma discrecional, en función de la situación del mercado y los conocimientos del inversor. El objetivo es evitar invertir todo el dinero del que dispongamos justo antes de una gran crisis o caída bursátil.

De la misma forma que en la diversificación por activos se renuncia a encontrar la inversión ideal, con la diversificación temporal se renuncia a encontrar el momento ideal de invertir.

Hay dos alternativas a este problema. La más arriesgada es intentar detectar ese momento ideal a través del análisis fundamental, técnico, una combinación de ambas, etc, y “jugársela” cuando se crea haber encontrado ese momento ideal.

La alternativa más prudente es renunciar a encontrar ese momento ideal, y utilizar la diversificación temporal. De esta forma no se pasará de tener el 100% en renta fija a tener el 100% en renta variable en un corto espacio de tiempo, sino que se empezará por invertir en renta variable un porcentaje pequeño (1%, 2%, 5%, dependiendo del patrimonio del inversor, su previsión de ingresos futura, etc.) y se tardará varios años (2, 3, 5, etc, igualmente dependiendo de la situación personal del inversor y de la situación del mercado en ese momento) en llegar al porcentaje máximo que se desea tener invertido en renta variable, que puede ser el 30%, el 50% …. del patrimonio total, dependiendo también de cada inversor, su situación personal y sus objetivos en la vida.

En teoría es mejor concentrar las compras en los momentos en que cae el mercado, y cuanto más cae el mercado, más concentraría las compras. En momentos “normales” de mercado es mejor realizar las compras más espaciadas que en esas fuertes caídas. Estadísticamente, los mejores momentos para comprar son los cracks, teniendo siempre claro que es casi imposible detectar en qué momento y en qué punto se marcará el mínimo de una caída bursátil.

Pero partiendo de estas estrategias temporales, si invertimos regularmente en espacios de tiempo preestablecidos y flexibles en cuantía como hemos indicado, evitaremos estar expuestos a los ciclos económicos de contracción y expansión puesto que la media temporal a largo plazo de los índices bursátiles más importantes del mundo suele ser alcista. Lo que parece fácil en teoría, es muy difícil en la práctica ya que el inversor la mayoría de las veces no puede soportar la presión bajista o alcista de los mercados y se mueve casi siempre por sentimientos de miedo y codicia.

4) Diversificación geográfica.

El mundo cada vez está más conectado, pero hay diferencias entre unos países y otros, y por eso es importante prestar también atención a la diversificación geográfica.

Hay que distinguir dos cosas importantes; dónde tiene la sede central y dónde tiene el negocio cada empresa.

Hay empresas que desarrollan su negocio únicamente en un país, y otras que lo hacen en varios países. En este último caso es importante ver qué porcentaje de su negocio está en cada zona geográfica, porque la variedad es muy amplia. Está más diversificada geográficamente una empresa que esté presente en 4 países de forma más o menos equilibrada que otra que tenga negocios en 15 países pero uno de ellos represente el 90% de su negocio.

Se puede invertir en la Bolsa de un único país y estar más diversificado geográficamente que estando invertido en tres Bolsas distintas, si en el primer caso se eligen empresas muy internacionalizadas y en el segundo sólo empresas locales.

En cualquier caso es importante, y cada vez es más fácil, que nuestra cartera de valores no dependa únicamente de la evolución de la economía de un único país. Sucede lo mismo que comentaba con los otros tipos de diversificación; si supiéramos qué país va a evolucionar mejor que todos los demás en las próximas décadas invertiríamos todo nuestro dinero en él. Pero como tampoco sabemos esto, creo que lo mejor es estar diversificado en varios países.

Por último describiré las formas de medir el porcentaje que representa cada empresa en una cartera de valores diversificada:

-Por su precio de compra

-Por su precio actual

-Por los dividendos que recibe de ella, o por el beneficio por acción de cada empresa

La valoración al precio actual creo que es la mejor para aquellos inversores que roten los valores de su cartera habitualmente, porque la decisión de vender, o no, cada valor de su cartera deben hacerla al precio al que esté en ese momento, no al precio al que la compraron. En cuanto a la estrategia de largo plazo que estamos comentando, creo que en las primeras fases de formación de la cartera es mejor utilizar como criterio de ponderación el precio de compra, y una vez que la cartera ya haya alcanzado un cierto tamaño y hayan pasado bastantes años desde las primeras compras es preferible utilizar el dividendo cobrado de cada empresa como criterio para establecer el peso de cada empresa en nuestra cartera.

Cuando estamos empezando a formar la cartera de valores es mejor tener en cuenta el dinero que invertimos en cada empresa, porque nos da una medida mejor del riesgo real que tenemos en cada valor. Utilizar el dividendo como criterio en este momento podría crear desequilibrios, y penalizar a aquellas empresas que tengan una mayor rentabilidad por dividendo. Pero al final, como siempre, la decisión la deber tomar el propio inversor teniendo coherencia con la propia estrategia de inversión que haya planificado.

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One thought on “Principales claves para diversificar los riesgos invirtiendo en Bolsa.

  1. Un artículo que orienta de una manera bastante general y abarca un variado abanico de posibilidades. Está claro que llevar una buena inversión en bolsa necesita dedicación , requiere unos conocimientos y sobre todo templanza…, pero todo esto unido puede conseguir buenos resultados en a medio y largo plazo. Seguimos online :-)

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