¿Es un buen negocio invertir en un Plan de Pensiones?

En mi opinión la respuesta indicada sería que según para quién, distinguiendo entre los siguientes actores sociales:

-Para las entidades que comercializan este tipo de productos como Bancos, Aseguradoras, Cajas de Ahorros…. el negocio es redondo, la publicidad y marketing del producto es gratuita y promocionada por el propio Estado y la situación de crisis actual, tanto económica como en particular de nuestro sistema de pensiones.

De todos es conocido o asumido de alguna manera que dicho sistema de protección social en España no es viable en un cada vez más corto plazo. Con un paro en tasas tan elevadas, un número decreciente de cotizantes al sistema y nuestro índice de natalidad tan bajo, no hace falta ser un genio para augurar recortes en nuestras pensiones cada vez más reiterados en el tiempo. En conclusión, la mejor de las estrategias  para promocionar este producto es “el miedo” establecido en la sociedad desde las más altas instancias.

-Para el Estado el negocio también saldría rentable. Ante el panorama que se avecina derivar este tipo de prestaciones a la colaboración público-privada desahogaría las maltrechas arcas públicas y de la Tesorería de la Seguridad Social ante una posible quiebra en el sistema. No hay que olvidar que las aportaciones a planes de jubilación  en algunos casos han sido expropiados o confiscados de alguna manera en un pasado no tan lejano por causas económicas graves, (España en los años 70, en Argentina a principios del siglo XXI). Anunciándose en septiembre del año pasado por el Gobierno Polaco su intención de “transferir” más de la mitad de los activos de los fondos de pensiones privados al Estado para recortar la deuda pública del país.

-Para los ciudadanos el negocio ya no estaría tan claro, analizaré en este caso las ventajas y desventajas de estos productos de inversión.

La primera de las ventajas y publicitada hasta la saciedad es que las aportaciones a estos planes son deducibles de la base imponible del IRPF, pero no tan conocidos son los límites deducibles que paso a explicar. Existen una serie de aportaciones máximas a planes de pensiones en función de la edad y de los ingresos del contribuyente. El límite financiero para los menores de 50 años es de 10.000 euros y para los mayores de 50 años de 12.500 euros. El límite fiscal, lo que se puede deducir, será la menor de las siguientes cantidades: 10.000 euros o el 30% de los rendimientos del trabajo o actividades económicas para menores de 50 años; y 12.500 euros o el 50% de los rendimientos del trabajo o actividades económicas para mayores de 50 años. Siendo recomendable aportar cada año como mucho el límite fiscal deducible (la cantidad máxima que me puedo deducir), y no el financiero que podría ser mayor de lo que realmente me puedo desgravar, en el caso de no hacer la comparación con las cantidades y porcentajes mencionados.

Y la segunda y última en mi opinión de las ventajas, es que es una manera de despreocuparse de la gestión de nuestros ahorros para nuestra futura jubilación dejándolos en manos de un tercero (gestoras de los propias entidades financieras), empleando este tiempo libre que nos deja la delegación de esta gestión de la manera que estimemos mas pertinente, que no siempre coincide con la más útil para nuestro futuro.

Acerca de las desventajas que tienen reflexionaré sobre las siguientes:

-No son productos líquidos, es decir nuestras aportaciones sólo pueden rescatarse en el caso de que se produzca alguna de las contingencias previstas: jubilación, invalidez, fallecimiento o dependencia, o alguno de los supuestos excepcionales de liquidez: enfermedad grave, desempleo de larga duración y temporalmente el desahucio. Es importante saber que si alguien desea rescatar su plan por algún otro motivo de los mencionados antes de cumplir la edad de jubilación establecida en su momento, no podrá (en la actualidad ya esta previsto que sea a los 67 años, ¿pero dentro de 15 o 20 años cual será?).

-En cuanto al benévolo tratamiento de la fiscalidad de estos planes, al principio en las aportaciones tiene cierto interés como antes mencioné, pero a la hora de rescatar el plan de pensiones ésta se desvanece de alguna manera. Al recibir las prestaciones en forma de renta mensual o de una sola vez en forma de capital, todo lo rescatado computa al beneficiario como rendimientos del trabajo (no solo los beneficios), por lo tanto, y dependiendo de la cantidad que se rescate puede generar una carga fiscal excesiva aumentando la base imponible, con lo que además de ser sobre mayor cantidad, el tipo marginal también probablemente subirá en proporción. Sólo en el caso de rentas muy altas con tipos marginales muy elevados de origen, podría ser interesante este diferimiento fiscal, al no tener mucho más recorrido alcista el tipo de gravamen del contribuyente de rentas elevadas.

- Otra importante desventaja son las altas comisiones cobradas por gestión y administración de estos productos financieros. En realidad sus costes de gestión son superiores para las gestoras que los de los fondos de inversión ya que el patrimonio medio por partícipe es muy inferior, unas cuatro veces menor, 6.000 euros frente a 24.000, su captación es más costosa, porque existen unos límites anuales a las aportaciones, y porque es un producto ilíquido hasta la jubilación, lo que supone una dificultad añadida para comercializarlo. De este modo, como existen unos límites en cuanto a los porcentajes de comisión sobre los planes de pensiones que los equiparan de alguna manera a los fondos de inversión (aunque en muchos casos siguen siendo más caras), no es descabellado pensar, y así se afirma desde muchos ámbitos financieros, que la gestión de estos productos es menos eficiente e incluso la composición de renta fija o variable de los mismos no posee la misma calidad y esmero que la de los fondos de inversión.

-Por último la rentabilidad de los planes de pensiones no es tan alta como nos quieren vender, si no queremos correr riesgos su composición mayoritaria será en activos de renta fija, rondando entre un 2% y un 4% en el mejor de los casos la máxima rentabilidad sobre el capital alcanzada, pero sin olvidarnos que los valores de renta fija también pueden bajar, por lo que los porcentajes bajarían e incluso en algunos casos podría ser negativos. Añadiré que si descontamos a estos porcentajes las comisiones de gestión que como mínimo estarán en un 1% más la revalorización del IPC, ustedes mismos pueden deducir lo que les quedará de esos suculentos beneficios que nos anuncian.

Si por el contrario son audaces y se arriesgan en planes de pensiones de renta variable, deben de saber que son los que más bajaron al principio de la crisis, perdiendo bastante de su capital, y aunque en periodos alcistas de bolsa recuperaron sus rentabilidades, siempre, en cuanto a revalorización de activos, están por debajo de los índices bursátiles como el IBEX 35. Por lo que hablando en cristiano sale más rentable y líquido invertir directamente en bolsa.

Como reflexión dejaré al libre pensamiento del lector la siguiente pregunta, ¿Si los planes de pensiones fueran productos tan atractivos, rentables y de calidad haría falta incentivarlos fiscalmente tanto por el Estado para su suscripción?.

Para los interesados en este tema dejo un enlace de información más técnica abajo del post.

Información jurídica de Planes de Pensiones

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2 Thoughts on “¿Es un buen negocio invertir en un Plan de Pensiones?

  1. Miguel Ángel Sanz Gómez  |  

    Hola Buenos Días!

    En efecto, dentro de 20 años todos calvos, es decir, nadie sabe lo que pasará, lo que sí sabemos ahora es que es un dinero que te desprendes y ya no verás hasta entonces y lo peor, que pierdes el control sobre él. Si cada uno se gestiona su propia “hucha” se pueden tener más margen de maniobra, además el dinero que uno mete en ese plan de pensiones, ¿Qué hacen con él?

    Para eso me lo autogestiono y no tengo que autopagarme comisiones.

    Un Saludo

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